martes 14 de julio de 2009

Querida Eme

Qué poco tiempo ha pasado y sin embargo el remolino de acontecimientos nos hace pensar que han sido años, ¿verdad?. No sé tú, yo al menos tengo esa sensación...¡y eso que soy de aquellos a los que normalmente les suele ocurrir justo lo contrario!. Reflexiva, pensativa tal vez, me (te)preguntaste un día, hace apenas medio año, qué impulsaría a algunas de las personas que estábamos conociendo a entrar en esto de la política. Tú ya distinguías entonces a las dos otras subespecies de afiliados, es decir, de políticamente concienciados que deciden dar el paso de militar en una formación pagando una cuota mensual. Distinguías y caracterizabas claramente dos grupos siendo uno de ellos el de los eternamente felices y medianamente satisfechos, es decir, aquellos que voluntariamente eligen marcar la X en la casilla del partido y abonar el susodicho importe cada treinta días. Alguna vez aplaudirán en algún acto, como buenos gregarios satisfechos con su jefe de filas se entusiasmarán al leer noticias favorables en prensa y, más frecuentemente, acudirán a los ágapes que se convoquen para festejar esto o aquello ya que, todos lo sabemos, comer es quizá la actividad que menos movimiento cerebral requiere porque incluso para quedarse dormido hay que seguir ciertas pautas o ritos previos, desde la lectura de un libro hasta la atenta escucha de un programa de radio.

Definías estupendamente al grupo de afiliados al que no hace falta conocer dentro de una organización sino que es perfectamente identificable desde fuera. Son los vagos, perezosos e inútiles que, merced a esa inaudita incompetencia, se adaptan al hábitat político a fuerza del codazo, la zancadilla y la astucia del marrullero sin escrúpulos, conscientes de que aquí el árbitro es parte interesada y siempre estará con aquel que a fuerza de faltas no sancionadas elimine a los del tercer grupo. ¿Quiénes son esos, querida Eme? aquellos precisamente por cuyas motivaciones tanto te preguntabas. Porque, al fin y al cabo, un catedrático de Economía con una trayectoria académica y cívica reconocida pocos estímulos y nulas ganas debe tener de sumarse a cualquier organización que, en el mejor de los casos, sólo cuente con gorrones de la alimentación por catering. Tampoco una abogada reconocida o una joven politóloga deben moverse sólo por una vocación suicida que les impulsa a aceptar encabezar candidaturas condenadas tanto al fracaso como a la persecución fascista. Una psicóloga tampoco se levanta a las cinco y pico de la mañana para cumplir con profesionalidad un cometido que difícilmente resolvería mejor alguien preparado para dicha finalidad. ¿Qué hará que media docena de estudiantes dejen aparcados durante semana y media sus estudios para recorrer territorio comanche a cambio de la módica suma de cero euros? ¿qué será lo que motive a un biólogo jubilado de larga y reconocida trayectoria profesional pasar horas y horas de la Ceca a la Meca tras haber logrado permanecer sesenta años alejado de la militancia política?.

Déjame que te responda: he querido comprenderlo y sigo sin saberlo. ¡Vaya ayuda!. Es que, querida, la respuesta es demasiado compleja para mentes tan simples como la que esconde mi cabellera. Sería lógico pensar que la pandilla de iletrados y analfabetos funcionales que nutren el selecto segundo grupo, encabezado siempre por algún aspirante a eminencia, debería estar encantada de contar con brillantes aspirantes a nada que supliesen sus notables carencias tanto en capacidad de trabajo como en preparación para nada más que medrar pero no, chica, que no pueden, que les cuesta eso de tener a su lado personas capaces y que osan pensar solas y, sobre todo, que no acaban de concebir que alguien pueda estar en esto para algo más que para degustar un rico pincho o para sacar la navaja en cuanto uno se descuida. De esta forma tan incomprensible, estimada Eme, los partidos se quedan descabezados y se acaban convirtiendo en lo que todos son: máquinas electorales hechas por y para el poder, como aquellas camarillas de notables en la Restauración cuya vida empezaba el día en el que el Rey firmaba el decreto de convocatoria de elecciones y terminaba en el mismo momento en el que los interpuestos de los caciques habían hecho su trabajo. Sin embargo, y al igual que entonces sólo cabían conservadores y liberales, España hoy sólo admite dos partidos-maquinarias, la del puño y la rosa por un lado y la de la gaviota por otro.

Una maquinaria bien engrasada se puede permitir lujos que otras formaciones que aspiren a un trozo del pastel político jamás podrán hacerlo porque los vampiros y chupasangres, desde el becario juntaletras hasta el pepiño de turno, estarán siempre prestos y dispuestos a impedir que nadie más pique de la suculenta tarta. La ilusión, simplemente la ilusión, es lo que ha hecho, querida Eme, que tuviésemos la suerte de compartir militancia con tantas personas del tercer grupo hasta lograr que pudiésemos presumir de tener a aquellos que no cabían en el bipartito gobernante. Cuidar a los ilusionados, amiga Eme, es el reto imprescindible para cualquier organización que aspire a convertirse en alternativa seria y no en una parte más de un sistema político gangrenado que, más pronto que tarde, se quitará de en medio a los que no hayan sabido cuidar de su entorno necesario, es decir, de sí mismos a largo plazo, por centrar sus miras más en el presente, en su orgullo y en su ego. Porque los vanidosos, estimada Eme, no tienen cabida si no es dentro del envenenado invento del maligno que es nuestra tocada democracia.

Tú decías que aquí no están en juego unas siglas ni la trayectoria de ciertas personas, por más que algunos lo entiendan así. Es verdad; nos jugamos algo más importante y es construir un centro político (entiéndeme querida, centro no como ideología sino como actitud política) de marcado carácter liberal que sobreviva incluso a las personas. Si no logramos esto no estaremos perdidos nosotros sino toda una generación porque el daño que podamos infringir no será fácilmente curable.

Es una reflexión abierta, querida amiga. Yo al menos lo veo así.

Recibe un fuerte abrazo.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Estupenda reflexion Javier, pero alguno no lo ha leido y lo que es peor no les importa.
Hoy otros 30 (alguno mas que no conocemos) compañeros se han dado de baja en UPyD, ahora por parte de algunos empezaran a decir que no importa que eran asi o asaou que si eran unos no se que o unos no se cuento. Pero yo que conozco a una gran mayoria de ellos tengo que decir muy alto que eran estupendos (seguro que se han equivocado y se equivocaran, como nos ocurre a todos, un monton de veces cada dia) y que eran tan trabajadores para UPyD como el que mas.
Para mi son una gran perdida y pertenecen a ese grupo de personas que tu citas en tu escrito, como las compañeras que citas del PV y que dieron en su momento un paso al frente incluso con un peligro fisico real, como todos los que estuvisteis en las listas de Upyd al parlamento vasco.
Todos mereceis el maximo respeto y reconocimiento.
No se (porque por ahi he leido a algun miembro de alguna coordinadora muy animoso decir que a pesar de todo se afilian mas gente que los que se dan de baja), pero de momento y hasta que los nuevos demuestren lo contrario, hoy somos mas pobres que ayer.
Otros continuamos en la brecha.
Saludos/Jose Maria

JC dijo...

Pues yo no entiendo por qué se largan... parece lo del anuncio ese de "si no aceptais barco como animal acuatico me largo"... si son tantos los que discrepan, si hay algo o alguien con lo que no están de acuerdo... ¿Por qué no se quedan y hacen lo que puedan por cambiar las cosas para mejor? Yo llevo poco en UPyd, pero creía que había democracia interna... que los militantes podían opinar y elegir a sus candidatos...

No sé muy bien que es lo que está pasando, no sé si convocareis alguna reunión en cada sede para aclarar las cosas... no sé si me habré afiliado demasiado pronto...

Gorka dijo...

JC: claro que hay democracia interna, esto es evidente y comprobable cada día de la semana. Los afiliados, además, tienen múltiples vías para participar, aunque comprendo que sea difícil porque el tiempo libre escasea y tienen sus propios trabajos y dedicaciones. Y si los comités no se reúnen más o no se realizan más reuniones, es porque los propios comités así lo deciden, no porque la dirección en Madrid no haga lo suficiente. Por ejemplo, en Gipuzkoa se ha convocado una nueva reunión para la próxima semana. Y por lo que se refiere a mí, ya he comunicado a cada coordinador que quiero reunirme con los afiliados de cada provincia con una periodicidad fija. Ahora ellos os comunicarán esto. Un abrazo y ánimo. Seguimos creciendo en número de afiliados.

JC dijo...

Gracias Gorka, espero que en la reunión nos aclaren un poco las cosas. En la última, tuve la suerte de sentarme a tu lado, y la verdad, me llevé una gran sorpresa, porque me esperaba el típico discurso político (que se habla mucho y no se dice nada), y resultó que casi parecia que nos rendías cuentas, a unos simples militantes, contandonos lo que habías habías estado haciendo, lo que habías votado o propuesto, lo solo que te sentías a veces, bueno ya sabes... y además hablando (y escuchando) con los que estabamos allí.

Salí de allí contento, pensando que era el partido que me imaginaba, así que imaginate la decepción cuando leí lo de Buesa... o lo poco que encontré sobre el asunto.

Venga, un saludo y sigue así.

gorka maneiro labayen dijo...

JC, así debe ser. No tengo problema alguno en reunirme con los afiliados tantas veces como sea posible. Y explicar el trabajo parlamentario y el modo que pretendo trasladar el programa y principios a la Cámara. Gracias y un abrazo.

albertoduran.es dijo...

Algunos seguimos y dedicamos nuestro tiempo porque aunque pueda haber más o menos problemas a nivel organizativo o personal, seguimos creyendo en el proyecto y en que es necesario.

Un abrazo